Imaginate, tranquilo detrás de este final de agosto y comienzo de septiembre, que hace siete meses que tenés frío. O sea, imaginate realmente que por venir bajando por la costa atlántica y después subiendo por la ruta 40, en los últimos siete meses de viaje le hiciste el ole a las estaciones cálidas y ahora estás en Chile. Imaginate que es domingo y que el despertador suena a las nueve de la mañana y abrís la puerta y hay un sol que raja los adobes de las casas y hace susurrar a las plantas con el vapor tímido que sale de sus hojas. Pensá que cada mañana es juntar la ropa rápido para vestirse hasta que un día, como cualquier día de los que traen augurios, soleado y primaveral, podés sentarte en calzones en la cama y ver, con la ventana abierta, el sol en el patio.

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