Así, Chile. Así, con las montañas del otro lado. Así, llegando al país para la Copa América sin saberlo. Así, de repente, pensando en que no podríamos haber elegido peor fecha porque en nuestra mente había miles de argentinos preguntando qué se siente. Pero le dimos, porque así las ganas, la cosa esa de que las ruedas giren. Después de la vuelta por Córdoba y San Luis, después de un poquito por Mendoza de nuevo, cruzamos a Chile. Así, todos pensando que íbamos porfiados a ver la final. Así, entrar a Chile.

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